Me enamoras todos los días.

Dicen que el enamoramiento dura un promedio de dos años… Contigo es como picar un botón de “restart” todos los días, de ese modo, esos dos años nunca van a alcanzarnos; buena táctica. Me encanta.
Hablas de mí como si yo fuera lo mejor que le ha pasado al mundo, no es cuestión de ego, no; en realidad me sorprende que describas a la perfección mis cualidades sin dejar de lado todos mis defectos, me haces sentirme humana, capaz. Aunque dudo ser lo mejor que le ha pasado al mundo, sí espero ser lo mejor que te ha pasado a ti.

No ha pasado un sólo día sin que preguntes cómo amanezco, cómo me siento o si creo que hoy será mejor que ayer. Siempre atento al más leve signo de angustia me robas sonrisas toda la mañana, contigo es fácil… Todo es mejor.
Admito que es el tipo de cosas que me dan miedo, de pronto siento que no merezco tantas atenciones, pero en realidad es que quizá nunca había pasado por algo así, nunca nadie se había tomado la molestia de querer enamorarme todos los días, o tal vez es que nunca nadie había descubierto el modo o la forma… Es que, ¿sabes? He llegado a pensar que en realidad nadie tuvo la delicadeza de llegar a conocerme como me conoces tú.

Te interesa mi forma de pensar, lo que tengo para opinar, si tengo deseos de escribir eres el primero en darme lápiz y papel; tienes una especie de detector que te indica cuando algo me preocupa o si estoy cansada pero no quiero admitirlo para seguir charlando contigo. Me encuentras guapa incluso en pijama a las 7 de la mañana, sabes que me fascina dormir y no haces nada para evitarlo, en cambio tu voz está ahí para mí al cerrar los ojos y por las mañanas al despertar.
Y es que todo parece tan irreal, cualquier persona pensaría que estamos locos, que ésto nos va a durar poco, que sólo es la emoción de cualquier principio… No saben, cariño, que tú y yo tenemos un principio de mil años antes, que nos encontramos en aquel ciclo, cuando te paseabas conversando con la misma Luna, hablándole de mí. Te escuché y corrí a mirarte, me tomaste de la mano y me entregaste tu alma.

Y lo admito: no sé cómo lo haces, pero me enamoras todos los días. Claro, no es siempre a la misma hora, eso de enamorarse no tiene horario fijo, es algo que llega y te sorprende, como tirarte una cubeta de agua fría encima…

 

Stephania.

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4 comentarios en “Me enamoras todos los días.

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