Solo

Las ventajas de estar solo: estar solo.

Muchas veces deseamos algo que nunca tuvimos justamente por eso, porque no lo tuvimos. Entonces llega la oportunidad, te abofetea y dices híjole, no… Como que esto no es lo mío.

Desear algo es la cosa más común, acostumbrarse a algo… Es un tema un poco más complicado. Cuando te llega no es como deseabas porque en el fondo también deseabas tus reglas, tu vida, tus ideas y a ti mismo. No es fácil doblegarse ante lo desconocido, aprendes pero si no es lo tuyo, entonces no lo es y punto.

Ya creciste solo, te acostumbras a estar solo, a ver por ti mismo y a hacer por ti. Es difícil la idea de alguien diciéndote qué hacer, qué comer, cómo debes verte y cómo debes actuar. Eres tú mismo en un ciclo horrible que debes frenar.

Stephania

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Por la mañana

¿A quién se recurre cuando nos sentimos solos? Esos momentos de incertidumbre en los que todos asienten con la cabeza pero no comprenden nada de lo que decimos, en esos momentos cuando todo parece ir bien pero en realidad, adentro, hay fatal agonía.

Visto desde otra perspectiva todo parece fácil, todos te indican qué debes hacer pero nunca te dicen cómo ni están dispuestos a poner los medios para que lo logres. “Deberías hacer esto…” Se ha convertido en la frase más escuchada.

Huyo al espacio que no es mío, me oculto en donde no me puedo ocultar. Modero mi mal humor porque no puedo estar de mal humor, reprimo todo lo que “está mal” porque no quiero abrir mis sentimientos para escuchar lo que acabo por escuchar siempre, lo que quien escuche diga por mera compasión o simplemente por tener algo que decir.

¿A quién se recurre cuando nos sentimos solos? ¿A quién le voy a contar mis miedos? No sé cómo hablar de lo que me inquieta sin la etiqueta de drama, sin tener que poner barreras. Entonces vuelvo a escribir…

Este es mi espacio, de nadie más. Podré hablar de quien me inspire, pero hablo yo, podré contar historias pero el protagónico lo tengo yo. Aquí vengo cuando siento que el mundo me ataca, cuando no me apetece sonreír por sonreír, vengo cuando las opciones son todas iguales y comienzo a pensar que debo conectarme conmigo nuevamente, con nadie más.

Stephania.

Fe

Sé que hoy no lo parece pero mucho antes de lo que piensas van a estar juntas, felices y tranquilas. Vas a poder tomarla entre tus brazos y hacerle reír, la verás llamándote por la mañana nuevamente y a media noche ocasional.

Ha sido duro, pero no será imposible, su corazón busca el tuyo y Dios es bueno, sus planes son perfectos y ha hecho que suceda de esta forma por una excelente razón. No pierdas la fe.

Yo sé que creen que te hacen daño y quizá sí, pero su egoísmo no les permite ver que también la están lastimando a ella. No se han dado cuenta de que no va a ser pequeña para siempre, no podrán retenerla ni engañarla más; va a correr hasta donde tú estés, ya lo verás. No pierdas la fe.

Quizá ha sido difícil, lo será aún más. Pero la recompensa vas a poder disfrutarla siempre, siempre. Porque ella sabe lo que significa amar y entiende cuánto le amas. Eso es algo que nadie puede borrar, sería muy bajo que lo intentaran.

Así que no te desanimes, no bajes la guardia, te necesita, se necesitan y lo van a lograr. No pierdas la fe.

Ya lo he olvidado

¿Qué me sostiene? ¿Qué me ha impedido caer y caer tantas veces? Hay días en los que no entiendo mi existencia en el mundo, días que duelen y que me hacen llorar. Y quisiera, de verdad quisiera poder levantarme un día y decir que ya lo he olvidado, que no recuerdo nada de aquello que me hizo doblar las rodillas.

Hay una enorme diferencia entre el perdón y el olvido: mi corazón, por ejemplo, sabe perdonar. He perdonado todo tipo de cosas y me gusta creer que es porque sé amar, pero olvidar… Es un asunto muy diferente y con eso no me va muy bien. No, no hablo de rencor. Es simplemente que las cosas se quedan ahí, como cicatrices viejas y profundas que a veces duelen con el frío, en la soledad de aquella habitación.

Y ¿por qué no? Quizá ya lo he olvidado, ya no recuerdo el dolor de antaño como cuando sucedió. Quizá ya no recuerdo sus ojos a punto de bañarse en lágrimas, o el terror que dejé en el suelo cuando el avión despegó; tal vez ya no importa lo que su voz dijo a otro corazón ni el miedo que me acompañó. Elegí seguir aquí, decidí que iba a ser más fuerte y si no lo conseguía al menos me quedaba el consuelo de seguir intentando.

Stephania.

Constantemente

Constantemente me repito que no es mi culpa, que si los demás no eligieron bien no tiene nada que ver conmigo. Trato de imprimir un gesto bueno a cada día, trato de ser mejor, de enojarme menos, de repasar las cosas que hice bien y aprender de lo que no salió como esperaba.

No sé qué tiene la gente que abusa de la buena voluntad de los demás, no sé porqué me hacen daño a propósito cuando lo único que hago yo es ser amable. Constantemente me encuentro con el mismo escenario y aunque trato de no tomarlo personal al final del día hay cosas que pesan, duelen…

Y no soy la princesa que va a ser rescatada, no. Porque de todo eso que me lastima la única que puede salvarme soy yo, pero todavía no existen el método o no me he encontrado la forma. Veo que a los demás les es sencillo, pero lo dicho: no soy como los demás.

Quizá con otro poco de ayuda, con más risas, con menos preocupaciones…

Stephania.

About life…

Sé que entre tú y yo siempre existieron infinitas posibilidades. Yo quería que existieran y más de una ocasión te he mirado con profundo interés por tu corazón. De alguna forma siempre fuiste tú: mi amigo, mi amor platónico, mi crush. Ese a quien a pesar del tiempo llamaba y estaba para mí; sigues ahí para mí, pero tu dulzura y caballerosidad jamás te hicieron amarme y por eso no podemos ser.

¿Cuántos años me tuviste pensando en ti? Incluso ahora te lo digo: me sentía esperanzada, creí que llegaría el día en que llamarías para buscar un momento idóneo y “formalizar”. Pero no fui tu novia antes, no lo seré nunca. Siempre fui una opción, alguien a quien contemplar una noche fría, alguien con quien conversar cuando no hay otra persona prioritaria. Te imaginaba llegando inesperadamente por mí para ir a caminar por ahí, te imaginaba sorprendiéndome y la sorprendida soy yo… No sucedió antes, no sucedió ahora y seguramente no sucederá después.

¿En qué momento te ha dolido? Ahora que mi vida cambió totalmente, ahora que sonrío y me miro en los ojos de un corazón que me pertenece, ¿por qué ahora? Reconozco que se siente como la forma egoísta de los niños que no toman en cuenta un juguete hasta que alguien más quiere jugar con él.

Stephania.

No me interesa

Ni el mundo, ni mi paso sobre la tierra seca que quema la planta de mis pies igual que los recuerdos queman mi alma. ¿Hace cuánto tiempo estoy sufriendo de este modo? Todos tienen ideas maravillosas de lo fácil que es “salir del hoyo”, sonreír, sacudirse el polvo y vivir. Se nota que no han vivido entonces… Porque vivir es jodidamente complicado. Y no me interesa lo que piensen los demás, no me interesa que me miren con cara de idiotas buscando la señal de aceptación que no voy a darles, porque los rechazo, porque no me interesan.

Voy por ahí como el fantasma en el que me convertí hace tiempo, ya olvidé quién me mató la primera vez. Pero recuerdo la segunda: mi propia sangre. La tercera: un mal amor. La cuarta: vidas indefinidas. Y ahora soy un ente que vaga por los rincones más fríos y lúgubres, lamentándose no tener la fuerza para seguir en el mundo corpóreo.

Por eso perdí sentido, por eso no me interesa… Porque al final no pasa nada. Al final hay frío y soledad, no hay que preocuparse por lo que va a suceder, sucede. No me interesa si me miran cobarde, si creen que es un trance hormonal. No, no me interesa. Nadie ha vivido mi vida por mí ni yo he vivido la vida de nadie…

Stephania.