¿Qué somos en el mundo? ¿Qué nos define? Alguna de las mil decisiones que de forma consciente o inconscientemente realizamos… ¿Será nuestro carácter? Quizá simplemente la forma en que estrechamos la mano de otra persona. ¿Qué somos en el mundo?

Trato de leer pensamientos, en vano. Todavía no me es concedido ese talento; trato de arreglar mi vida cuando ni siquiera puedo con mi casa. ¿Qué me define? Quiero creer que el mundo ve a la persona esforzada que trata de hacer las cosas bien para que le vaya bien, pero lejos de eso creo que todo mundo ve a la persona amable de la que pueden burlarse. No importan los actos de bondad, no importan las horas sin dormir, no interesa lo que hay dentro, mucho menos lo que está a simple vista… No ha servido de nada.

¿Qué nos define? ¿Cómo sabremos en quién confiar? Cuando todo acaba, cuando hace frío y se siente caer la intensidad de la oscuridad, ¿nos define lo que somos en soledad? Nadie mira, nadie aprecia, nadie escucha. Eres tú contra ti mismo y sólo si escuchas con atención podrías llegar a entender las preguntas que tanto te haces.

¿Qué somos en el mundo? ¿Con quién debemos conectar?

Stephania.

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Constantemente

Constantemente me repito que no es mi culpa, que si los demás no eligieron bien no tiene nada que ver conmigo. Trato de imprimir un gesto bueno a cada día, trato de ser mejor, de enojarme menos, de repasar las cosas que hice bien y aprender de lo que no salió como esperaba.

No sé qué tiene la gente que abusa de la buena voluntad de los demás, no sé porqué me hacen daño a propósito cuando lo único que hago yo es ser amable. Constantemente me encuentro con el mismo escenario y aunque trato de no tomarlo personal al final del día hay cosas que pesan, duelen…

Y no soy la princesa que va a ser rescatada, no. Porque de todo eso que me lastima la única que puede salvarme soy yo, pero todavía no existen el método o no me he encontrado la forma. Veo que a los demás les es sencillo, pero lo dicho: no soy como los demás.

Quizá con otro poco de ayuda, con más risas, con menos preocupaciones…

Stephania.

Dos manos

Empiezo los días con ánimo, pensando que será mejor que el anterior y todo marcha bien por un rato. Entonces me topo con esos baches imposibles de evitar, todos los días me maltratan un poco, me hieren… No hay manera de quitarlos del camino y a veces siento que se hacen más y más grandes.

Conforme pasan las horas mi energía disminuye hasta el punto en el que me veo obligada a cerrar los ojos y respirar muy profundamente para evitar el colapso total. No dejo de pensar en que de una u otra forma he sobrevivido desde que estuve en 4 lugares el mismo día. El tiempo no deja de avanzar, ni me deja de lado.

Otra vez ese hueco en el pecho, esa impotencia y la sensación de que sólo voy cayendo. He gritado pero nunca nadie oye mi voz, aquí no. Si alguien extraño me mira podría pensar que soy feliz, porque me he comprometido a sonreír constantemente, a ser amable y empática. Hablo con cortesía y ¡vaya! Es que no me derrumbo del todo aún.

Dos manos me sostienen, dos manos me mantienen aquí en este mundo… Irónicamente son dos manos que no puedo estrechar y de sólo pensarlo vuelve ese vacío, la inseguridad. Nuevamente pienso que me encuentro muy lejos de mi hogar, de la razón por la que todas las mañanas decido abrir los ojos, secar las lágrimas y con los pies firmemente plantados en tierra volver a empezar.

Stephania.

Seres únicos

No puedes cambiar tu esencia, estás muy elevado como para querer regresar a algo tan terrenal. Conocerte es más que saber tu nombre o tu apellido. Es querer aprender y hacerlo, es lograr conectar de formas increíbles, de maneras que no se presentan en el mundo convencionalmente.
Han sido horas de charlas sobre la vida y la muerte, las dificultades que se presentan, cómo no es posible dejar de ser lo que ya se es.

En algún momento debes entender que ser “tú” es lo único que se te ha concedido. Si utilizas ese recurso de manera favorable: el mundo es tuyo.
No puedes cambiar quién eres, ni cómo eres. Todo lo que te ha forjado no se va de la noche a la mañana como si nunca hubiera existido, las memorias, las experiencias y las cosas que duelen son parte de ti, se quedan tatuadas en tu alma… Esa vieja alma que te da problemas porque lógicamente avanza mucho más rápido de lo que tu cuerpo logra entender.

Lo digo tan en serio, mírate, no encontrarías a alguien que piense como tú ni preguntando a cada persona. Eres único, todos lo somos y eso es lo que pone al mundo a girar, hermoso, ¿no?
No puedes cambiar quién eres, mejor úsalo a tu favor.

Stephania.

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Conocer tu mundo

Conocer tu mundo me produce amor… No amor de libros, ni de cuentos, no es algo falso o idealizado. Conocer tu mundo me genera una sensación real de bienestar, de paz y felicidad. Salgo del mío, me adentro en tu vida y no quiero nada más.

Conocer es aprender y contigo todos los días aprendo, soy más empática, más feliz y más yo. Al mismo tiempo se siente como ser alguien nuevo cada día y me encanta. Renovarnos, sentir, crecer juntos… Es decir, ¿si entro en tu mundo y tú quieres entrar en el mío? Construyamos uno nuevo, hecho por los dos, para nosotros.
Un mundo que me permita ser yo sin sentir que cortan mis alas, uno donde me sonrías cada mañana y podamos seguir plenos hasta el final de nuestra existencia terrenal.

Sé que de pronto es complicado, que el tiempo sigue su curso. Sé que las risas pueden faltar y que la paciencia no dura una eternidad, pero contigo intentar todo eso vale la pena. ¿Miedo? Yo también lo siento, pero nunca será más grande que esto que ha crecido por ti desde aquel primer día.

Stephania

 

 

Laura

Estoy en el mundo pero parece que no es mundo sin ti. ¿Qué debo hacer? No sólo te extraño, porque no se trata sólo de ti, sino de tu voz y tu sonrisa. De la forma en que llamabas y todo encontraba su perfecto sitio en el universo. No puedo decir que no te extraño, pero es que va más allá de sólo extrañar. Es que quiero la seguridad de ti, de tu amor, el calor de ese amor que existe.

Quiero estar contigo, mi alma no admite que quieras alejarte, necesito la seguridad de ti. Cierro los ojos y te veo, siento que me abrazas, ¿me sientes tu también? Porque estoy ahí contigo, para ti. Porque te abrazo cada noche, pidiéndole a la brisa que te lleve mis besos. Sé que estás ahí, no es tan lejos, nunca será tan lejos porque aunque quieras yo siempre estoy contigo.

Lo escribí para ayudar a recuperar un amor, espero cumpla sus efectos.

Stephania. 

Romántica 

Quien me conozca sabría que soy una romántica empedernida, de esas que suspiran una tarde lluviosa, de esas que tienen fe en la humanidad y que lloran escuchando a Mozart.

No lo voy a negar, encuentro el amor en todas partes. Me parece fascinante. ¿Es que no te has visto? Estás que no puedes contigo, pero no te preocupes, que yo te ayudo. Bastará con una sonrisa coqueta, luego tú también sonreirás y sabrás que ha valido la pena sacar ese cuerpo esta mañana, simplemente por poder mirarme a través de la ventana y sentir que te conectas. 

Y es que soy una romántica, ¿porqué no despertar el interés por vivir en todos? En aquellos que caminan como si el mundo fuera gris, arrastrando los pies y sin mirar más allá de su nariz. ¿Porqué no convencerlos de que algo brilla en ellos? ¡Ah! Es que veo almas, soy una romántica empedernida, con ganas de pegar la huida hasta donde se pueda gritar que todos valen lo mismo o más por el simple hecho de querer vivir cada día.

Soy una romántica. Veo a las parejas enamoradas y me invento una historia propia cobijada con sus mieles. Los veo amarse a lo lejos, tomados de la mano, aferrados a la nada del momento en que un largo beso borra cualquier duda y les corona con laureles.

Sí, lo sé, nadie puede ser tan dulce y aún así me resisto, porque admito que me encantan los momentos infinitos. Amar es sencillo cuando queremos hacerlo, bastaría con simplemente mirar al cielo; tonos rosa, morado y naranja. ¿No te encanta?

Stephania.