Creadores

Nos gusta soñar, somos seres creadores. Dentro de la imaginación de cada uno existen escenas e historias, cosas con las que fantaseamos que nos gustaría se hicieran realidad.

Ideas que se reproducen constantemente en la mente, momentos que no han llegado a suceder y que ya ni siquiera esperamos que sucedan.

Somos seres creadores, tanto así que dormidos podemos presenciar verdaderas obras de arte: los sueños. No es sorpresa para nadie, no hace falta nada, basta con cerrar los ojos. Algunos hablan del subconsciente pero ¿importa eso?

Nadie tiene reglas para imaginar, ni métodos. Las ideas surgen y nos sumergimos en ellas sin pensar, el tiempo es relativo también… ¿Cuánto tiempo pasamos fantaseando? Quizá fueron sólo un par de minutos y tú ya te has creado una vida.

Stephania

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Un poco de mí

No sé cómo es que dejé de escuchar a mi inspiración, esa voz que por las mañanas me habla al oído y me dicta historias, frases o relatos de antaño. No sé cuándo me dejé llevar por la monotonía del monitor que no aporta nada, cuando escribir, venir aquí, ha sido alivio para mi alma quebrantada.

La vida está sucediendo, el mundo no se detiene y me doy cuenta con cada respiración, cada día que abro los ojos sólo para descubrir que en efecto avancé 24 horas más, envejecí un poco y no puedo hacer nada para regresar a ningún momento que yo deseé.

Me gusta escribir, escribo para ustedes, sin lector las letras no tienen sentido. Pero muchas veces también escribo para mí, poco a poco voy diluyendo los pensamientos más intensos y los transformo en frases coherentes (¿lo son?), los transformo en ideas que intento ordenar, de alguna forma, con la esperanza de ordenar con ello un poco de la revoltura en esta realidad.

Stephania.

La verdad

Y ¿qué de malo tiene decir la verdad? No hay nada de malo en ello, es cierto; pero nadie va a aceptar la verdad tan fácilmente. De todas las cosas en el mundo que pueden incomodar, molestar o dar pesar ésta es una de ellas.

No nos gusta escuchar la verdad, preferimos quedarnos con la versión dulcificada de algo a medias. Preferimos las mentiras y quien nos conozca va a preferir mentirnos.

Se ha confundido el decir la verdad con lastimar y entonces todo mundo calla o todo mundo es un chismoso o un entrometido, cuando nada tiene que ver una cosa con la otra.

Me encanta repetirle a quienes se ofenden que:

La verdad no peca, pero incomoda.

Porque efectivamente, es la verdad. Duele admitir que nos equivocamos, duele admitir que no se nos ha querido, cuesta decir que no, cuesta ser sincero por temor a herir… Se nos pone a prueba cada día, a todas horas. Sobra la gente ofendida y escasean los sinceros y me preocupa toda esa gente hipócrita que va por ahí diciendo: “A mí que me hablen derecho, sin pelos en la lengua”. ¡Ajá! Son los primeros que al decirles algo desaparecen.

Stephania.

Escribo cuando mi corazón está lleno, pero a veces no digo lleno de qué. Algunos días son buenos, otros no tanto y está bien poder aceptar que somos una dualidad, que no podemos estar bien constantemente, que no podemos hacer a un lado lo que duele, no podemos fingir cuando saltamos de felicidad o cuando se dibuja esa sonrisa en nuestro rostro.

Y está bien decir que hoy mi corazón está lleno, lleno de aquellos sueños que me atormentan por las noches y que no me atrevo a contar. De esos sueños que quiero dejar de recibir y que de algún modo me mantienen en alerta permanente. Lo estoy aceptando poco a poco, la miro en la oscuridad y está ahí afuera mirando su celular, esperando… Nada sucede y se marcha. No recuerdo su rostro pero sí su cabello,

A veces creo que siguió mi consejo, espero que sí. Debería, aunque no le servirán de mucho un par de trucos si yo ya sospechaba desde antes. ¿La buena noticia? Vendrá a decírmelo, sin tapujos, vendrá…

Stephania.

Contigo sí.

Quizá pueda parecer poco tiempo, los números son relativos y ¿a quién le importa? Sigues diciendo que quieres estar conmigo para siempre y me encanta porque te creo y (aunque tú no lo creas) vamos poco a poco construyendo más allá de cualquier límite y yo contigo sí.

Contigo si quiero que sea para siempre, contigo imagino un futuro. Nos veo pasar la tarde abrazados sin decir nada, de pronto besas mi frente y sonreímos, nos sabemos felices y además sabemos que no es perfecto, que no es un cuento de hadas y que tenemos que trabajar sobre lo que construimos cada día.

Crecemos, aprendemos, nos reinventamos; fluímos y a veces no tanto pero sabemos lo que significa “un día a la vez” y yo contigo sí. Porque ya me contaron que uno lucha por lo que vale la pena y sí, vale toda la pena. Porque sé que quizá habrán lágrimas, dolor y preocupaciones pero también existe comprensión, aceptación y amor. Porque vamos a pasar por mucho, ya hemos pasado por mucho y seguimos aquí; porque hicimos promesas que no queremos romper, rompimos barreras que debíamos cruzar y nos permitimos aprender.

Contigo sí, porque he mirado en la inmensidad de tus ojos llenos de amor, porque te entregué mi corazón y un poco más. Contigo, sí mi amor… Mañana, en un mes, un año y siempre.

Stephania.

¿Recuerdas?

No me olvido de aquella noche en el parque, caminando sin rumbo, disfrutando el cálido clima. Una pequeña orquesta amenizaba un evento para gente mayor y la salsa me invitaba a bailar, ¡por supuesto que sí!

No me olvido de todo lo que recibí, todo lo que se me ha concedido por pequeño que sea. ¿Recuerdas? Fue un tiempo feliz, un tiempo de baile, de hacer memorias, de romper horizonte y simplemente vivir.

Stephania.