Por la mañana

¿A quién se recurre cuando nos sentimos solos? Esos momentos de incertidumbre en los que todos asienten con la cabeza pero no comprenden nada de lo que decimos, en esos momentos cuando todo parece ir bien pero en realidad, adentro, hay fatal agonía.

Visto desde otra perspectiva todo parece fácil, todos te indican qué debes hacer pero nunca te dicen cómo ni están dispuestos a poner los medios para que lo logres. “Deberías hacer esto…” Se ha convertido en la frase más escuchada.

Huyo al espacio que no es mío, me oculto en donde no me puedo ocultar. Modero mi mal humor porque no puedo estar de mal humor, reprimo todo lo que “está mal” porque no quiero abrir mis sentimientos para escuchar lo que acabo por escuchar siempre, lo que quien escuche diga por mera compasión o simplemente por tener algo que decir.

¿A quién se recurre cuando nos sentimos solos? ¿A quién le voy a contar mis miedos? No sé cómo hablar de lo que me inquieta sin la etiqueta de drama, sin tener que poner barreras. Entonces vuelvo a escribir…

Este es mi espacio, de nadie más. Podré hablar de quien me inspire, pero hablo yo, podré contar historias pero el protagónico lo tengo yo. Aquí vengo cuando siento que el mundo me ataca, cuando no me apetece sonreír por sonreír, vengo cuando las opciones son todas iguales y comienzo a pensar que debo conectarme conmigo nuevamente, con nadie más.

Stephania.

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¿Qué somos en el mundo? ¿Qué nos define? Alguna de las mil decisiones que de forma consciente o inconscientemente realizamos… ¿Será nuestro carácter? Quizá simplemente la forma en que estrechamos la mano de otra persona. ¿Qué somos en el mundo?

Trato de leer pensamientos, en vano. Todavía no me es concedido ese talento; trato de arreglar mi vida cuando ni siquiera puedo con mi casa. ¿Qué me define? Quiero creer que el mundo ve a la persona esforzada que trata de hacer las cosas bien para que le vaya bien, pero lejos de eso creo que todo mundo ve a la persona amable de la que pueden burlarse. No importan los actos de bondad, no importan las horas sin dormir, no interesa lo que hay dentro, mucho menos lo que está a simple vista… No ha servido de nada.

¿Qué nos define? ¿Cómo sabremos en quién confiar? Cuando todo acaba, cuando hace frío y se siente caer la intensidad de la oscuridad, ¿nos define lo que somos en soledad? Nadie mira, nadie aprecia, nadie escucha. Eres tú contra ti mismo y sólo si escuchas con atención podrías llegar a entender las preguntas que tanto te haces.

¿Qué somos en el mundo? ¿Con quién debemos conectar?

Stephania.

No me interesa

Ni el mundo, ni mi paso sobre la tierra seca que quema la planta de mis pies igual que los recuerdos queman mi alma. ¿Hace cuánto tiempo estoy sufriendo de este modo? Todos tienen ideas maravillosas de lo fácil que es “salir del hoyo”, sonreír, sacudirse el polvo y vivir. Se nota que no han vivido entonces… Porque vivir es jodidamente complicado. Y no me interesa lo que piensen los demás, no me interesa que me miren con cara de idiotas buscando la señal de aceptación que no voy a darles, porque los rechazo, porque no me interesan.

Voy por ahí como el fantasma en el que me convertí hace tiempo, ya olvidé quién me mató la primera vez. Pero recuerdo la segunda: mi propia sangre. La tercera: un mal amor. La cuarta: vidas indefinidas. Y ahora soy un ente que vaga por los rincones más fríos y lúgubres, lamentándose no tener la fuerza para seguir en el mundo corpóreo.

Por eso perdí sentido, por eso no me interesa… Porque al final no pasa nada. Al final hay frío y soledad, no hay que preocuparse por lo que va a suceder, sucede. No me interesa si me miran cobarde, si creen que es un trance hormonal. No, no me interesa. Nadie ha vivido mi vida por mí ni yo he vivido la vida de nadie…

Stephania.

El fondo

Dejé de hacer una de las cosas que más feliz me hace: escribir. Todo el tiempo había alguien tratando de analizar mis palabras, imaginando erróneamente que podía comprender el fondo de mis palabras o de mis historias.

Y hoy escribo desde el corazón sin esperanza alguna de sonar coherente o sabia; escribo porque sí. Porque me hace falta y porque me odié al permitir que alguien se interpusiera en el camino de las letras que construí. Si bien es cierto que hay muchas cosas dentro de mis escritos que en el fondo tienen un significado especial, también hay mucha ficción, trabajo, pasión e imaginación plasmados.

Odio que me analicen.

Al final la terapia que mejor me funciona es crear. Me es liberador y soy consciente de ello. Escribir me apasiona, puedo dar vida de formas increíbles y no puedo seguir negándome eso.

En el fondo sé de todo lo que ha cambiado a mi alrededor, sé que no es fácil seguir progresando y que todo buen principio requiere siempre de un continuo seguir adelante… Ya está.

Cuando sea vieja y me encuentre sola en aquella habitación de doradas mesas y largos estantes que tanto imagino, quiero abrir un tomo y saber que estoy leyendo las letras que me llevaron hasta ese momento.

Stephania.

Contener

No es que los días sean malos, no es que las personas sean malas o egoístas. Es la forma en que de pronto tomamos las cosas. Pero admito que me contengo mucho cuando algún insensible se me planta frente, como un necio.
Mi tiempo a solas es poco, prácticamente nulo… Ahora voy entendiendo a esos personajes que llegan a la terraza y se sientan por horas frente a la computadora con una bebida que se enfría lentamente. Nadie les molesta, nadie les pregunta qué hacen ahí ni con quién hablan, ni si pasarán ahí sentados una, dos o más horas. ¿Debería probar?

Además están los modos, ¿cómo lo hago? ¿Cómo es que contengo todo lo que pienso? No es lo que dicen, es cómo lo dicen… Y me molesta. Me molesta mucho escuchar el dejo de sarcasmo en la voz de alguien, la ofensa indirecta, la soberbia.
Contengo todas mis ganas de decirles lo que creo que se merecen y luego “intento” ponerme en los zapatos de esas personas, no me toca juzgarlos. No soy la indicada para “ponerlos en su lugar”.

Contengo mis ganas de querer cambiar mi realidad inmediata, contengo las ganas de sonreír cuando veo un atardecer o a una madre abrazando a su hijo en la calle; mis ganas de llorar cuando vuelvo a caer en cuenta de que todo lo que sucede a mi alrededor es real.

 

Stephania.

Un año de Pensar es un arte…

¿Quién lo diría? Tuvimos altas y bajas pero finalmente y contra pronóstico estamos aquí.
Podrá parecer poco, pero para esta novata, mantener este pequeño sueño a flote por todo un año significa muchísimo.
Cuando inicié el blog no tenía una idea clara de lo que quería escribir en él, no entendía de lleno las cosas que lentamente iría plasmando en cada uno de mis cuentos, poemas y escritos; más sorprendente aún: jamás pensé llegar a tantas personas, gente que en realidad disfruta leerme. Esto me ha marcado de por vida.

Pensar es un arte… No se detiene. Espero seguir por aquí un largo rato, un año pasó volando. La fecha oficial es el 11/05, pero no soy la mejor con los aniversarios o las “fechas especiales”, así que lo publico éste día y ¡no pasa nada!
Nuevamente GRACIAS, escribo para ustedes; son quienes hacen posible que mis letras cobren vida.

 

Stephania.

Pens(arte)

Pensar es un arte…

¿Qué forma le das a tu pensamiento? ¿Hasta dónde vuela tu imaginación? ¿Tu pensamiento tiene voz propia? ¿Se trata de una persona? ¿Un sueño que quieres volver realidad?

Esas preguntas y más son las que me acercaron a la idea de que, no importa quién sea el dueño, el simple hecho de pensar es todo un arte.

Opiniones, ideas, creaciones, música, letras, sueños, metas, sentimientos y demás… Hay tanto qué decir del pensamiento humano; tantas voces que necesitan ser escuchadas, tanto silencio, tanto que se guarda…

¿Somos pocos los que verdaderamente expresamos lo que pensamos? Creo que hay un punto de censura, un pequeño límite dependiendo del contexto en el que nos encontramos, ¡perdemos! Perdemos ideas, sentimientos, creaciones… ¿Por miedo a expresar?

El libre pensamiento parece tabú, pero no deja de ser algo hermoso en todos los sentidos.

Stephania.